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Érase una vez…..
Así empiezan muchos de los cuentos mas bonitos que hemos leído de pequeños. Ahora, de mayores, esos cuentos siguen siendo estando vigentes en sus mensajes aunque han cambiado los Príncipes y las Princesas. Las Hadas buenas sabemos que es difícil que nos visiten aunque alguna queda y las brujas y magos los vemos por la calle aunque también con disfraces del mundo actual. Ellas con zapatos de tacón y ellos con corbata.
Los castillos ahora son como mucho chalets adosados, los corceles los hemos cambiado por automóviles de más o menos potencia. De hecho, puede que algún Príncipe Azul se desplace en un humilde utilitario aunque su arrojo y valentía siguen siendo sus mejores valores pero como los caballeros de antaño, no hacen alardes.
Los dragones son ahora también mucho mas actuales. En forma de hipoteca, un jefe borde en el trabajo, ese cuñado listo que tienes, el pluriempleo….. Son los desafíos a los que se enfrenta el Caballero.
Los personajes del cuento siguen siendo los mismos y las aventuras de Príncipes y Princesas también, solo han cambiado los decorados. Ya no hay bosques oscuros por donde el Caballero viaja montado en su corcel. Ahora hay oficinas siniestras, relojes que nos roban el tiempo, atascos que nos quitan la vida….
Muchos de aquellos dragones ahora los tenemos dentro y su fuego lo apagamos mientras nos consume el interior sin que apenas nos demos cuenta. Son los tiempos modernos.
Ahora el Rey no concede la mano de la Princesa sino que primero te mira de arriba abajo y valora si eres lo suficientemente hombre para atenderla, cuidarla, hacerla feliz y sobre todo, no divorciarte a corto plazo y liar la mundial. Una vez superado ese examen de arrojo, como mucho puedes contar con que te avale para la hipoteca. Olvídate de tierras y vasallos. De eso no queda tampoco.
Las Princesas esperan a su Caballero pero ahora no se las conquista con una mirada y un beso. Hay que ser más imaginativo por que el Amor ha dejado de ser un valor al alza en éste mercado donde predominan los egoísmos.
No es que las Princesas sean malas y los Príncipes tontos, no. Solo que los tiempos han cambiado y ahora las almenas de los castillos son mas altas para poder subir solo con unas sábanas atadas. O tienes ascensor o el Caballero se presenta ante la Princesa con la lengua fuera y para pocos trotes…sean del tipo que sean.
Es una pena….ya no se celebran los banquetes que nos narraban en los cuentos de antes. Ahora te espabilan en el Wok de la esquina y encima te dicen que es mas sano. Cuando no en un burger y entonces si que aparte de mas rápido aun, es lamentable.
Que bonitos eran aquellos cuentos donde los amores eran profundos, el flechazo dejaba su marca para siempre, los besos te transportaban a la vida eterna y las puestas de sol, mientras Príncipe y Princesa se alejaban hacia el horizonte cogidos de la mano con una música suave de fondo, te transportaban al mundo idílico de nunca jamás.
Y ahora detengo mi corcel en el cruce de caminos, en medio del bosque y me oriento. Cual es el camino acertado para llegar hasta mi Princesa? Cuantos sinsabores he de padecer para conseguirla? Cuantos dragones debo de vencer? Cuantas heridas dejarán esas luchas con los siniestros caballeros que me cerrarán el paso uno tras otro? Seré capaz de sobrevivir, si, pero después de todas esas aventuras….de verdad que hay una Princesa?
Si quieres tu ser la mía, solo hazme una señal con tu pañuelo y correré a tu castillo sin dilación.
Enrique Hernández
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